Los generadores tienen una gama de capacidades basada en los watts de arranque y los watts de funcionamiento.
Los watts de funcionamiento o nominales se refieren a la potencia que puede suministrar un generador, mientras que los watts de arranque se refieren a la potencia momentánea que el generador puede suministrar para arrancar un motor.

Por ejemplo, cuando un generador enciende un frigorífico o un aparato de aire acondicionado, necesita una gran cantidad de potencia para el proceso de arranque. Cuando el motor del aparato alcanza su velocidad máxima, la corriente disminuye (watts de funcionamiento o nominales).

A la hora de elegir un generador, es mejor fijarse en la potencia nominal en watts para garantizar que tendrá suficiente potencia para su equipo. Asimismo, es importante revisar el amperaje del tomacorriente, ya que si no es el adecuado, a pesar de que la potencia en watts sea la correcta y esté bien calculada, se pueden botar las pastillas.